Durante el viaje pensé recurrentemente en puentes. Quería estar en uno, sobre un río, de día o de noche, es indistinto. No manejé en todo el viaje, me enfermé y no me metí ni una sola vez al agua. No sé qué me pasa. Estoy triste y no sé por qué. Es el agosto más lindo que vi y así y todo tengo un vacío que solo se llena cuando parafraseo cosas viejas, proyecto pedazos de pelis que ya no existen más. No entiendo a dónde va todo esto. Lo miro a Agus y no puedo dejar de amarlo. Está grande. No puedo creer la barba que le sobresale y lo alto que se volvió.
Sólo en él veo tan claro el paso del tiempo.